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Talento, no billetera

Cuando trabajar gratis se convierte en requisito, el talento paga.




Un becario que no cobra es, casi siempre, un becario que ya tenía dinero para llegar hasta ahí.


Mientras discutimos si las prácticas profesionales "deberían" pagarse, en México 639,562 jóvenes abandonaron la educación media superior en el último ciclo escolar, según el INEGI. La razón número uno no es la desmotivación ni la falta de interés, es la falta de recursos económicos.


Solo el 39% de los jóvenes de menores ingresos entre 18 y 23 años llega a la educación superior.


Ahora súmale esto: si logran llegar, muchas empresas les piden que trabajen gratis "por la experiencia".


¿A quién se le puede pedir eso? A quien tiene quién le pague el camión, la comida y la renta mientras no cobra. Es decir, seguimos filtrando talento por billetera, no por talento.


Una práctica sin remuneración no es un filtro de compromiso. Es un filtro económico disfrazado de meritocracia. Y el costo no lo paga solo el becario: lo paga tu empresa, cuando pierde acceso a la mitad del talento joven de este país por no poder costear un salario base.


Pagar una práctica profesional no es un gasto de responsabilidad social corporativa, es la diferencia entre construir una cantera de talento real, diversa y comprometida, o quedarte solo con quienes ya podían darse el lujo de trabajar gratis.



¿Seguimos llamando "oportunidad" a lo que en realidad es un filtro económico?

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1 comentario

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Invitado
hace 7 horas
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Nunca lo había visto desde ese ángulo, una reflexión muy congruente y atinada!

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